Nuestros proyectos en Paraguay

Nuestro proyecto con Callescuela

Dar a los niños y niñas y a los adolecentes la clave para un futuro mejor

Porque todos los niños merecen crecer en un entorno seguro y tener grandes sueños.

En nueve municipios, casi 700 niñas, niños y adolescentes se enfrentan a retos diarios: acceso limitado a la educación, riesgo de violencia, falta de apoyo. Junto con nuestro socio Callescuela, intentamos mejorar su vida cotidiana y la de sus familias.

Lugares seguros para las niñas y los niños pequeños

Aprender jugando, crecer con seguridad.

Los Centros de Atención Integral (CEPI) ofrecen un entorno estimulante a los niños y niñas de entre 2 y 4 años.

  • Aprender jugando
  • Desarrollo cognitivo, psicomotor y social
  • Acompañamiento individualizado de las familias

Sofía, de tres años, vive en una familia en la que sus papás trabajan mucho. Gracias a CEPI, descubre colores y formas, juega con otros niños y comienza a desarrollar sus habilidades motoras y su curiosidad.

Aprender y desarrollarse para las personas mayores

Fortalecer competencias, despertar pasiones.

Para niñas y niños de 5 a 18 años se ofrecen:

  • Programas de clases particulares adaptados a cada edad
  • Actividades extraescolares
  • Fortalecimiento de la confianza en uno mismo y la independencia

Niños informados y comprometidos

Conocer sus derechos, comprometerse con su comunidad.

Niños, niñas y adolescentes:

  • Conozcan sus derechos y cómo defenderlos
  • Participan en acciones locales para promover la igualdad y la no violencia
  • Conviértanse en agentes del cambio

Apoyo a las familias y comunidades

Los padres y vecinos refuerzan la protección de los niños y niñas.

Padres y cuidadores adultos:

  • reciben capacitación sobre los derechos de los niños y niñas y prácticas educativas positivas.
  • reciben apoyo y acompañamiento en la protección y el cuidado de sus hijos
  • Crean junto con nosotros comisiones comunitarias que defienden los derechos y llevan a cabo campañas de prevención

El impacto de sus donaciones

Esto es posible gracias a su apoyo:

  • Más de 300 niñas y niños de entre 2 y 4 años reciben una atención integral para su desarrollo psicomotor, cognitivo y socioemocional.
  • 400 niñas, niños y adolescentes reciben apoyo escolar y participan en actividades extraescolares.
  • 225 jóvenes reciben información sobre sus derechos y se convierten en agentes del cambio.
  • Las familias y las comunidades reciben herramientas y capacitación para proteger a los niños y promover prácticas educativas positivas.

Por qué este proyecto es tan importante


Porque todos los niños tienen derecho a:

  • Estar protegido contra cualquier tipo de violencia
  • Tener acceso a una educación de calidad y a actividades adecuadas para su edad
  • Crecer en un ambiente estimulante y seguro
  • Conocer sus derechos y participar activamente en su comunidad

Nuestro proyecto con CONNATs

Dar voz a los niños, niñas y adolescentes

Porque todos los adolescentes tienen derecho a participar en las decisiones que afectan a su vida y a su comunidad.

En diez municipios, repartidos en tres departamentos y la capital, Asunción, se anima a los niños y adolescentes de entre 6 y 18 años a participar activamente en la vida pública gracias a los mecanismos del SIPPINA (Sistema Paraguayo de Protección de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, que les permite participar en las decisiones que afectan a su vida y a su comunidad) y con el apoyo de nuestro socio Connats.

La escuela de liderazgo «Terere Jere»

Formar a los jóvenes para que sean agentes del cambio.

  • 300 niñas, niños y jóvenes participan en cursos de formación en los que aprenden sobre sus derechos, el funcionamiento de SIPPINA y el compromiso cívico.
  • Los jovenes están acompañados por educadores durante las visitas a las comunidades.
  • Participan en diagnósticos participativos para evaluar la situación de los derechos de los niños en su comunidad y formular propuestas concretas.

Martín, de 14 años, miembro de un grupo en su distrito, aprende a expresar sus ideas, participar en debates y proponer medidas concretas para mejorar la protección infantil.

Participación en grupos locales y nacionales

Hacerse oír e influir en las decisiones.

  • Los niños, niñas y adolescentes participan en consejos departamentales y municipales, en comités de la SIPPINA y en otros foros consultivos.
  • Llevan a cabo campañas de sensibilización sobre temas como la protección integral, la participación activa y la lucha contra la violencia y la discriminación.

Diego, de 16 años, vive en un barrio donde el acceso a lugares seguros es limitado. Presenta al consejo municipal el diagnóstico de su distrito y propone medidas de protección para los niños.

Reconocimiento y alianzas con la sociedad civil

Establecimiento de un diálogo sostenible entre los jóvenes y la comunidad.

Los niños, niñas y adolescentes participan en alianzas municipales y regionales con movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil (OSC).

La información y las buenas prácticas obtenidas gracias a su participación se transmiten a los consejos, las instituciones públicas, las escuelas y las organizaciones locales.

El impacto de sus donaciones

  • 300 niños, niñas y adolescentes participan en cursos de formación sobre habilidades de liderazgo y participación activa.
  • Los grupos influyen en los programas y proyectos locales y nacionales para defender y promover sus derechos.
  • Los consejos departamentales y municipales tomarán en cuenta la perspectiva de los jóvenes, incluida la población indígena.
  • Los niños, niñas y adolescentes participan en alianzas con la sociedad civil, fortaleciendo así la participación de la comunidad.

Por qué este proyecto es tan importante

Porque todos los niños y jóvenes tienen derecho a:

  • Ser escuchado y participar en las decisiones que afectan a su vida.

  • Conocer sus derechos y desarrollar sus habilidades de liderazgo y defensa.

  • Abogar por una mejor protección de los niños en su comunidad y a nivel nacional.

Este proyecto fomenta la participación activa, refuerza el sentido de la responsabilidad de los jóvenes e intensifica el diálogo con la sociedad civil, con el fin de que sus voces sean tomadas en cuenta a la hora de construir un entorno seguro e inclusivo.

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